Es tan extraño esperar a una mujer un domingo en la tarde,
con impaciencia y estrés;
en la tercera banca de la derecha,frente a ese viejo cine azul,
de alguna plaza.
Tronandome los dedos cada minuto temblando de nervios y alegría.
Sabiendo que llegará.
Es muy raro pensar que vendrá con su sonrisa de primavera
y que voy a rodearla con mis brazos de ataduras.
Besarle los labios color ocre
y sus piernas nada perfectas,pero exactas me inundaran la vista
y su voz, el corazón.
Se siente tan extraño saber que un domingo en la tarde
con impaciencia y estrés;
en la tercera banca de la derecha frente a ese viejo cine azul,
de alguna plaza.
Tronandome los dedos cada minuto, temblando de nervios y alegría.
Era el lugar donde te esperaba.
Sabía que llegarías con tu sonrisa de primavera
y que te rodearía con mis brazos de ataduras.
Besarte los labios color ocre
y tus piernas nada perfectas pero exactas, me inundarían la vista
y tu voz, el corazón.
Aun no lo comprendo.
Es sumamente extraño esperarla a ella con el ferviente
deseo de que llegues tú.
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