entraron en el radar ajeno,
ese que engloba historias
y huele a pasado y mariposas,
huele a olvido y murciélagos;
entonces el corazón lo supo,
el tuyo y el mio, se sintieron
y las miradas de ambos,
Tú y Yo,
las dos miradas se cruzaron
aunque sea por instantes.
Yo quería voltear y verte;
¡Siempre quiero voltear y verte!
Los milagros existen y lo supe contigo
y hoy creo un poco más en Dios.
Aunque aveces ya no crea ni en mi mismo.
Aunque el ya no crea para nada en mi.
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